La cama carmesí.
Él recostado entre hemoglobina.
Algún cuerpo mutilado.
Él satisfecho.
Ya el hambre ella calmó.
Su piel fue deliciosa,
sus ojos un manjar,
su cuerpo entero una exquisitez.
Él se levanta
escribe un nombre con sangre de lujuria
junto con alguna oración de gemidos y gritos.
Se recuesta de nuevo.
La cama aún carmesí...
Ella calmó bien el hambre.
jueves
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5 comentarios:
Impactado con tus contundentes letras repletas de aromas y certeza.
Hermoso
MentesSueltas
la sangre no espera...
la luz no alumbra...
ella calmo el hambre...bonita frase!
selene{S}
Hay una necesidad que se cuela a los sueños en forma de pesadillas,
hay una ansiedad que crispa los dedos,
hay un vacío devorándonos las entrañas,
hay hambre,
hambre de muerte...
y quien recibe ese precioso toque
ya está en paz,
ya está satisfecho.
Caníbales Saludos -hummm-.
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