Dejé de correr al atardecer, no lo solté, solo lo cortaron y me quedé con su brazo.
-Pero, ya estás acá. Respirá y calmate.
Todo estaba nublado, de qué lugar escapé, quiénes eran, quién sos.
-Yo los conocí, me divertían aunque son demasiado violentos, pero...
La mente me tambalea, sé que no debo dormir.
-Es lo mismo, el delirio y la fantasía, esa aparente locura envuelta en carmesí.
El lugar se oscureció, una mano toma un mazo, alguien cae y otro sale huyendo.
Queda un fuego y algunos cazos con agua que ya no serán usados.
17002
jueves
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