Bebo de vos.
Admiro tu cuerpo en rojo hambre.
Como tus ojos de dulce suspiro.
Entonces veo mis dedos sucios de sangre
los lamo con lentitud y morbosidad.
Ya no gritaste.
Te quedaste dormida en mi plato.
Vos fuiste quien se ofreció a mi boca.
domingo
viernes
Que sea todo...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
